Segunda Fermentación de la Kombucha: Cómo Conseguir Más Sabor y Burbujas

La segunda fermentación de la kombucha (también conocida como F2) es el paso que transforma tu bebida de té fermentado en algo mucho más efervescente, aromático y lleno de personalidad. Si ya has completado la primera fermentación (F1) y tienes tu lote de kombucha natural listo, ahora llega el momento más divertido: añadir sabor y crear burbujas.
Esta guía forma parte de nuestra sección sobre cómo hacer kombucha en casa, donde explicamos la fermentación principal y las proporciones base.
¿Qué es la Segunda Fermentación?
La segunda fermentación ocurre cuando embotellas tu kombucha ya fermentada y le proporcionas una nueva fuente de alimento (normalmente azúcar de frutas), permitiendo que las levaduras generen carbonatación natural. Este proceso mejora el sabor, aumenta el gas y da como resultado una kombucha más compleja y refrescante.
¿Cuánto dura la Segunda Fermentación?
No existe un tiempo exacto —y eso es parte de la magia del proceso. La duración ideal suele estar entre 2 y 12 días, dependiendo del sabor que te guste y de la temperatura ambiente. La recomendación más importante es: prueba tu kombucha cada día hasta conseguir la intensidad y el nivel de burbujas que prefieras.
Opciones después de la Primera Fermentación
Cuando tu kombucha natural ya está lista, tienes estas alternativas:
- Beberla directamente, sin carbonatación extra.
- Embotellarla tal cual para generar burbujas mediante segunda fermentación.
- Añadir sabores, embotellar y dejar fermentar nuevamente para obtener una bebida más aromática y efervescente —la opción favorita de la mayoría.
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Cómo Embotellar la Kombucha para la Segunda Fermentación

Usa botellas herméticas tipo “swing-top”, que retienen muy bien el gas y a la vez permiten liberar presión si esta llega a ser excesiva. Para embotellar correctamente, sigue estos pasos:
- Vierte tu kombucha terminada en las botellas, dejando 2–5 cm de espacio libre.
- Cierra bien las botellas.
- Decide si la dejarás simple o si añadirás sabores (lo más habitual).
Es posible que observes algunas “hebras” flotando dentro de la botella —son levaduras naturales y son completamente normales. Si no te gustan, simplemente cuela la kombucha con un colador no metálico antes de beberla.
Métodos para Saborizar Kombucha Durante la Segunda Fermentación
1. Purés o Zumos de Frutas (la opción más fiable)
Cuando usas purés frescos —por ejemplo, de mango, frambuesa, fresas o piña— la kombucha casi nunca queda plana. Esto ocurre porque el puré facilita a las levaduras el acceso al azúcar de la fruta, lo que genera más burbujas.
Proporciones recomendadas:
10–20% de puré o zumo + 80–90% kombucha
Mezcla, embotella y deja fermentar entre 2 y 12 días. Prueba a partir del segundo día hasta conseguir tu nivel preferido de carbonatación.
2. Frutas Frescas o Congeladas
Otra opción rápida y deliciosa. Puedes usar casi cualquier fruta: arándanos, fresas, frambuesas, manzana, limón, etc. Incluso algunas verduras como pepino o remolacha.
En un tarro de 1 litro, agrega tu kombucha natural y deja unos centímetros libres para la fruta. Añade un puñado, tapa y deja fermentar unos días.
¿Cuándo está lista la kombucha?
La única manera de saberlo es probándola. A partir del día 2 ya deberías notar gas. Cuanto más tiempo la dejes, más burbujeante será.
Una vez que esté como te gusta, guarda las botellas en la nevera para frenar la fermentación y disfrutarla cuando quieras.
Conclusión
La segunda fermentación es la fase en la que puedes expresar tu creatividad y lograr una kombucha más burbujeante, sabrosa y personalizada. Con un buen SCOBY, frutas frescas y un poco de paciencia, podrás convertir cada lote en una bebida única.